"LA HISTORIA DE LA FILOSOFÌA ILUSTRADA"

PRINCIPIOS CONSTITUTIVOS Y REGULADORES

Finalmente, conviene mencionar el concepto de los principios constitutivos y reguladores, introducidos por Kant en su dialéctica trascendental (o epistemológica), Después de haber criticado despiadadamente a la razón pura, o sea a la metafísica, demostrando con sus famosas antinomias (o contradicciones) que en ausencia de experiencia de la realidad la pura celebración podía conducir a conclusiones diametralmente opuestas, y de haber destruido las pruebas ontológica, cosmológica y físico-teológica, de la existencia de Dios, Kant se decidió, por razones puramente pragmáticas, a retener la idea de Dios como un principio regulador. En otras palabras, algunos productos generados por la metafísica, como el alma, las causas finales, Dios y otros más, aunque no forman parte del conocimiento porque no generan intuiciones o sensaciones, ni son constitutivos de la mente humana (como sí lo son las categorías), podían tener gran utilidad práctica. Por ejemplo, Kant señala que en ausencia de Dios sería difícil hablar de ética del comportamiento, porque ya no habría quien decidiera qué es lo bueno y qué es lo malo. De esta manera, aunque la existencia de Dios, del alma y de otros muchos productos de la razón pura no pueda demostrarse por medio de discusiones metafísicas, conviene aceptarlas a través de la razón práctica. Aquí uno puede preguntarse si el gran tour de force que representa el barroco edificio de la filosofia kantiana realmente valió la pena el esfuerzo de escribirlo, y el esfuerzo quizá todavía mayor de leerlo. Porque casi todo se podía haber evitado si en lugar de dividir los principios en constitutivos y reguladores, se hubiera considerado a todos ellos como reguladores; en otras palabras, no hubiera sido necesario criticar a la razón pura, sino solamente reforzar la razón práctica. Pero tal cuestionamiento no toma en cuenta las características propias de la sociedad prusiana del siglo XVIII, con las modificaciones y detalles peculiares de un pueblo pequeño pero orgullosamente académico como Königsberg, ni las idiosincrasias muy personales de Kant. Para algunos críticos del siglo XX, Kant impidió la entrada de Dios y el alma inmortal por la puerta grande de los principios constitutivos, pero en cambio los dejó colarse por la puerta falsa de los principios reguladores. Todo es cuestión de adjetivos, pues lo mismo puede decirse señalando que Kant estableció la superioridad del espíritu sobre la materia al demostrar que Dios está más cerca de la moral eterna que del conocimiento temporal.

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